Nadia Comaneci, she's perfect.

Cuando eres un joven gimnasta, las barras siempre están muy separadas, la viga está más alta y no llegas al caballete. Cuando no puedes salir con tus amigos, ni aceptar un chocolate. Cuando pasas más de ocho horas diarias en el gimnasio y ves más a tus entrenadores que a tus padres... Aprendes a exigirte lo imposible. Cada paso lleva tiempo, esfuerzo. Cada medalla es una sonrisa eterna y los segundos en el aire, volando, son los más puros, inexplicables. Casi tanto como un diez perfecto que no entra en el marcador. El imposible: tu meta alcanzada siete inesperdas veces; siete increibles alegrias, que demuestran que lo imposible... no existe


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Encantada de conocerte un poco más