Madrid-Londres


Ese invierno quedaron para tomar un café, a una de las calles pequeñas de la ciudad. Fueron al bar de siempre, ¿a cuál si no? Antes de que se marchara siempre habían ido a ese bar. Ya había vuelto y quería recordar la rutina. Su rutina.  El ambiente estaba cansado, aburrido, simple. Como todos los inviernos. Pero esta vez era algo diferente porque tenían algo importante de lo qué hablar.
Se les veía en la cara, porque a pesar de que era lunes tenían una gran sonrisa. Eran amigos desde siempre y todo aquel tiempo separados se les había echo eterno. Hacía mucho que no se veían, desde que él se había mudado a Londres a estudiar, pero se volvía a ir mañana.
Destacaban en una de las mesas, hablando sin parar como si el tiempo se les fuera a acabar y no se hubieran dicho todo lo que tenían que contar. Charlaban, hablaban, contaban, conversaban. Y hubo un momento de silencio, como un descanso en la abrumadora conversación, como si no tuvieran ya nada más que decir o no se hubieran dicho lo querían en realidad.
Entonces se miraron, se acercaron poco a poco y se besaron. Un momento romántico tipo película que acabaría en locura. Siempre habían sido amigos, pero quizá la distancia cambiaba los papeles. Solo les quedaba esa tarde. Al día siguiente ella se despertaría sola de nuevo, él ya se habría marchado. Las lágrimas caerían por su rostro. Se quedaría mirando a la pared. 


3 comentarios:

  1. OISHHHH!! Pero que texto tan bonito por favor! Y que final tan triste :( ¡nos encanta como escribes! ¡es geniaaal! esta entrada nos ha encantado de verdad, es preciosa.
    Nos encanta tu blog, si puedes pásate por el nuestro, te lo agradeceríamos muchiiisimo!
    Un besazooo!!

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  2. Muchas gracias por pasaros por mi blog, cuando pueda me paso por el vuestro:)
    De nuevo, MUCHAS GRACIAS^^

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Encantada de conocerte un poco más