Quizás estaba loca. Solo quizás.

Quizás estaba loca. Solo quizás. 


Le gustaba darse autoabrazos. Subir a un autobús y perderse por la ciudad para entretenerse preguntando como volver a casa. Empezar los libros por el final. Responder "Buenas tardes" a los "Buenos días" y "Muchos, por favor" a los "¿Qué tal estas?". En vez de caminar iba bailando por la calle. Se peinaba con un cepillo de dientes y dormía con los pies en la almohada. Compraba yogures azucarados y les echaba sal. Pensaba que era más fácil matar alguien con una cuchara.

Y lo mejor de todo es que, sin ni siquiera estar presente, me arrancaba una sonrisa. Solo tenía que pensar en ella. 
Y lo peor de todo es, que cuando le preguntabas, decía que así su vida era más divertida. Y tenia razón. Era la persona que menos aprecio tenía a su vida y que mejor vivía que he visto en mi vida. Y fue la única que se dio cuenta de que había demasiados "vida" en esa frase.

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